Uno de los factores que más impacto tiene en la rentabilidad de un negocio, aunque a menudo pase desapercibido, es el consumo energético de la maquinaria. Saber leer e interpretar correctamente el etiquetado energético de los equipos de hostelería no solo ayuda a ahorrar dinero: también permite elegir mejor cada inversión. En este artículo explicamos cómo funciona este sistema, qué información ofrece y cómo utilizarla para comprar maquinaria eficiente y rentable para tu cocina profesional.
Claves técnicas en 1 minuto
- La escala va de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente): desde marzo de 2021 desaparecieron los símbolos «+» (A+, A++, A+++) para simplificar la lectura.
- En maquinaria industrial no basta con mirar la letra: el consumo anual en kWh, la clase climática y el EEI (Índice de Eficiencia Energética) son igual o más relevantes que la letra sola.
- Un equipo grande de clase B puede ser más eficiente por capacidad que uno pequeño de clase A: siempre hay que comparar en relación al volumen o capacidad del equipo.
- El reescalado de 2021 bajó letras sin empeorar equipos: un modelo que antes era «A+++» ahora puede figurar como «B» o «C» con el mismo rendimiento real.
- Un equipo de ocasión revisado puede tener una etiqueta tan buena como uno nuevo: la eficiencia depende del diseño original del fabricante, no solo de la antigüedad.
Contenido de este artículo
Qué es el etiquetado energético
El etiquetado energético es un sistema oficial que clasifica los equipos eléctricos según su eficiencia: mide cuánta energía consume un aparato para realizar su función. En hostelería, este etiquetado es obligatorio para la mayoría de los equipos conectados a la red eléctrica, incluyendo frigoríficos, congeladores, lavavajillas, hornos, lavadoras y secadoras.
Cada etiqueta incluye una escala de letras y colores que va desde la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente). Cuanto más cerca esté un equipo de la letra A, menor será su consumo eléctrico y, por tanto, mayor su ahorro a largo plazo.
Cómo leer una etiqueta energética paso a paso
Aunque pueda parecer técnica, la etiqueta energética es fácil de entender si sabes dónde mirar. Estos son los apartados principales.
Clase de eficiencia energética. Es el indicador principal. La escala actual va de la A a la G, sin los antiguos símbolos «+» (A+, A++). A significa consumo mínimo; G, consumo máximo.
Consumo anual de energía (kWh). Indica cuánta electricidad utiliza el equipo al año. Cuanto menor sea la cifra, más eficiente será el aparato.
Capacidad o volumen útil. En equipos como frigoríficos o lavavajillas, muestra la capacidad interna en litros o cubiertos, para poder comparar eficiencia en relación al tamaño.
Ruido (dB). En entornos profesionales, el nivel de ruido es importante para el confort del equipo de trabajo.
Pictogramas adicionales. Algunos modelos incluyen símbolos que indican funciones especiales, como modo eco, consumo de agua o eficiencia en distintos programas.
Por qué es tan importante en hostelería
La maquinaria de hostelería está en funcionamiento muchas horas al día, lo que significa que pequeñas diferencias en consumo pueden traducirse en cientos o miles de euros al año. Un frigorífico clase D puede consumir unos 450 kWh/año, mientras que un modelo clase A ronda los 250 kWh/año: en un negocio con varios equipos funcionando las 24 horas, esa diferencia puede suponer un ahorro de más de 300 € anuales solo en electricidad.
Además de reducir costes, apostar por la eficiencia energética prolonga la vida útil de la maquinaria, disminuye el mantenimiento y las averías, mejora la sostenibilidad y la imagen del negocio, y facilita el cumplimiento de normativas medioambientales. Para un análisis más amplio de qué tecnologías generan más ahorro por tipo de equipo, consulta nuestra guía de eficiencia energética en hostelería.
Cambios recientes en la normativa
Desde marzo de 2021, la Unión Europea actualizó el sistema de etiquetado energético. Las antiguas categorías A+, A++ y A+++ desaparecieron para simplificar la lectura y fomentar la innovación en eficiencia. Esto significa que un equipo que antes era «A+++» ahora podría figurar como «B» o «C», aunque su rendimiento sea igual de bueno: la idea es dejar espacio en la escala para nuevos avances tecnológicos, así que no hay que alarmarse si la letra ha bajado. El nuevo sistema es más exigente, pero también más claro.
En hornos profesionales, desde 2024 el etiquetado energético también es obligatorio dentro del marco de Ecodiseño europeo. Puedes ver cómo se aplica en la práctica en nuestra guía de hornos combinados inteligentes.
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Cómo utilizar esta información para comprar mejor
Cuando busques nueva maquinaria de hostelería, no te fijes solo en el precio de compra. Un equipo más caro pero eficiente puede compensar esa inversión en pocos meses gracias al menor gasto eléctrico. Compara siempre los consumos anuales (kWh) entre varios modelos, calcula el coste energético real multiplicando esos kWh por el precio medio de tu tarifa, prioriza equipos de clase A o B especialmente en maquinaria que funcione muchas horas, verifica si el fabricante ofrece modos ECO o funciones de ahorro automático, y consulta la etiqueta de ruido para zonas abiertas al público o cocinas integradas.
Esto es especialmente relevante en equipos de frío, que trabajan 24 horas al día: en nuestra guía sobre mesas refrigeradas para cocina profesional detallamos cómo influye la clase energética en el consumo diario real de este tipo de equipos. Y si estás valorando maquinaria de ocasión, en nuestra guía de maquinaria de hostelería de segunda mano explicamos por qué un equipo revisado de marca premium puede tener mejor eficiencia que uno nuevo de gama de entrada.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre la etiqueta energética doméstica y la industrial?
El formato visual es similar, pero en maquinaria industrial hay que prestar atención adicional a datos como la clase climática (en frío comercial) o el EEI, que no siempre aparecen de forma tan destacada en el etiquetado doméstico. Además, el uso intensivo en hostelería hace que pequeñas diferencias de eficiencia tengan un impacto económico mucho mayor que en un hogar.
¿Es obligatorio el etiquetado energético en toda la maquinaria de hostelería?
Es obligatorio para la mayoría de equipos que se conectan a la red eléctrica y entran dentro de las categorías reguladas por la normativa europea de Ecodiseño y Etiquetado Energético, como frío comercial, lavavajillas, hornos, lavadoras y secadoras. Algunos equipos muy específicos o de fabricación artesanal pueden quedar fuera del ámbito de esta normativa.
¿Puedo confiar en la etiqueta energética de un equipo de ocasión revisado?
Sí, siempre que la etiqueta corresponda al modelo original de fábrica y el equipo no haya sido modificado. La revisión técnica (sustitución de gomas, resistencias o compresor) no cambia la clase energética de origen; de hecho, un mantenimiento adecuado ayuda a que el equipo siga rindiendo cerca de su eficiencia original.
¿Qué es el EEI y por qué es más fiable que mirar solo la letra?
El EEI (Índice de Eficiencia Energética) es el valor numérico que determina qué clase se asigna al equipo. Dos equipos de la misma clase pueden tener un EEI distinto, así que comparar ese número permite diferenciar modelos dentro de una misma letra en lugar de asumir que todos los de clase B, por ejemplo, consumen exactamente igual.
¿Cómo calculo el coste energético real a partir del consumo anual en kWh?
Multiplica el consumo anual declarado en la ficha técnica (kWh/año) por el precio medio del kWh de tu tarifa eléctrica. El resultado es una estimación del coste eléctrico anual de ese equipo en condiciones de uso estándar, útil para comparar modelos antes de decidir la compra.
¿Qué pasa si un equipo no tiene etiqueta energética visible?
Si el equipo pertenece a una categoría regulada y no muestra etiqueta ni ficha con los datos exigidos, es una señal de alerta: puede tratarse de un equipo sin homologar correctamente o de importación irregular. Pide siempre la ficha técnica al vendedor antes de comprar, especialmente en maquinaria de segunda mano.

